Una pequeña historia

Aún guardo catálogos de aquellos tiempos… és más, ahora mismo estaba revisando viejos papeles, y en una carta comercial, una empresa de suministro de material ofrecía sus productos. El sello de la carta era de fecha septiembre-68.

Yo estudié, posteriormente a la EGB, Formación Profesional de la rama administrativo. Cuando acabé, empecé a trabajar en “mi profesión”, y presentándome a oposiciones conseguí entrar en la antigua “Caixa de Barcelona”. Durante este período, por las tardes en horario nocturno, empiezo la diplomatura de Relaciones Laborales y la acabo años más tarde, cuando ya trabajaba con mi padre.

Todo esto no viene al caso, o quizás si!

Antes, en verano y temporadas que no teníamos colegio o no trabajaba, evidentemente iba a ayudar al taller. Desde los 14 años, estuve aprendiendo el oficio que ahora disfruto con el mejor maestro que podía tener.

La experiencia que aportamos com empresa actualmente és de 15 años en el sector. Pero esto sería un dato muy numérico: hace tantos años que nacimos, pues tanto tiempo de experiencia. Yo me decanto más por decir que aprendí “desde abajo”, como se dice coloquialmente, y teniendo en cuenta que detrás de mí había una dilatada carrera profesional, de 40 años en el sector del aluminio y cerramientos y de toda una vida en la mecánica y después cerrajería como tal.

Poco a poco, se fueron introduciendo avances tecnológicos y de maquinaria que posibilitan perfeccionar cada vez más la calidad de los productos que ofrecemos. (Aún recuerdo de hacer los descuentos de corte y presupuestos con calculadora (mi padre a mano) y la vieja sierra manual d’1 solo cabezal)

Hoy en día esta és la gran premisa que nos marca el rumbo a seguir, junto con el servicio al cliente. Esto nos decanta preferencialmente hacia el particular, donde el trabajo és mas diverso, personalizado y también donde presenta mayores reptos para solventar.

De esta historia os podría seguir explicando anécdotas, discusiones entre maestro y alumno, satisfacciones y decepciones, y sobretodo mucho trabajo… Pero lo mejor és que os invite simplemente a que nos conozcáis sin ningún tipo de compromiso, valoréis y decidáis vosotros.

Bien, no puedo olvidar una última cosa:

Gracias, padre.